La mayoría de nuestros proyectos duran entre tres y seis meses. El diagnóstico inicial ocupa las primeras dos a cuatro semanas. Después viene la fase de diseño del plan de acción, que suele requerir entre dos y tres semanas más. El grueso del tiempo se dedica a la implantación acompañada, donde trabajamos codo con codo con el equipo del cliente.
Proyectos más acotados, como una revisión de márgenes por línea de producto o una reestructuración de un solo departamento, pueden cerrarse en ocho semanas. Lo definimos en la propuesta antes de firmar nada.